lunes, 30 de enero de 2023
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Caso Rupnik: Jesuitas piden “toda la verdad” – Siguen revelaciones, otra ex religiosa denuncia

Jesuitas eslovenos emiten comunicado. Nueva ex religiosa de la Comunidad Loyola, ‘Roberta’, contó a Domani su historia.

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Redacción (11/01/2023 10:19, Gaudium Press) El caso Rupnik – del jesuita-artista esloveno acusado por varias ex religiosas de la Comunidad Loyola de diversos tipos de abuso, excomulgado y rápidamente perdonado – no pasará fácilmente al olvido como tantas noticias, no solo por su especial y escabroso argumento sino porque las víctimas de abuso sexual en la Iglesia están cada vez más en foco, incluso aunque sean adultas, y más cuando son religiosas.

Ciertamente de esto han ido teniendo conciencia los jesuitas eslovenos, quienes han ajustado su posición desde las iniciales críticas a los medios que destaparon el escándalo, al más reciente y completo pedido de perdón y apertura a todo tipo de colaboración en las investigaciones y reparación.

Efectivamente, el 7 de diciembre pasado Aciprensa informaba que el provincial de los jesuitas en Eslovenia, P. Miran Zvanut, había deplorado la manera como se divulgaron las noticias sobre las acusaciones de abusos contra el P. Marko Rupnik: “La denuncia [de los abusos] no vino de las hermanas, como algunos medios de comunicación afirman falsamente”, declaraba el P. Zvanut a Radio Ognjisce el 6 de diciembre.

Creemos en la sinceridad de las monjas y otras víctimas”

Ahora, diversos medios difunden la más reciente declaración de la Compañía de Jesús sobre el tema, dada a conocer el 6 de enero y firmada por los “jesuitas eslovenos”, en la que se expresa sin ambages que “creemos en la sinceridad de las monjas y otras víctimas que han hablado sobre su sufrimiento y otras circunstancias relativas a abusos emocionales, sexuales y espirituales por parte de nuestro co-hermano”.

En este comunicado, los jesuitas manifiestan que “es evidente que, como Provincia [de Eslovenia], no hemos sabido escuchar a las víctimas en el pasado ni tomar las medidas adecuadas para aclarar las cosas y poner fin al sufrimiento. Aceptamos y comprendemos plenamente la indignación, la rabia y la frustración de las víctimas y sus seres queridos”.

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Afirman igualmente su sincero pedido de “perdón a todos”, “en primer lugar a las víctimas que en el pasado no han sido realmente escuchadas por las autoridades de la Compañía de Jesús. De manera especial, pedimos perdón a los miembros actuales y antiguos de la Comunidad de Loyola. Sus confesiones demuestran sin lugar a dudas que los dirigentes eclesiásticos competentes no tomaron las medidas adecuadas, lo que ha aumentado y prolongado el indecible sufrimiento de varias mujeres”.

Expresan asimismo los jesuitas su deseo de “que se sepa toda la verdad para que se haga justicia a todos los implicados”.

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En ese sentido reporta ahora Church Militant la exclusiva concedida por ‘Roberta’ (nombre ficticio) al medio Domani, otra ex religiosa de la Comunidad Loyola hoy con 54 años, la tercer miembro de esta comunidad que ofrece su historia de vida a Federica Tourn.

La historia de ‘Roberta’

Ella conoció al jesuita cuando estudiaba historia del arte en la universidad, y fue invitada por un compañero a una exposición de sus obras en Gorizia, Italia.

“Fui allí y lo conocí en esa ocasión: buscaba una profundización espiritual y esas pinturas me parecieron significativas; además, él se fijó en mí y me colmó de elogios. Tenía cierto carisma, mientras que yo era muy insegura”, narra Roberta.

“Acepté su invitación para hacer los ejercicios espirituales ignacianos y en pocos meses él, mostrando un encaprichamiento platónico por mí, logró manipular mi vocación religiosa hasta obligarme a ingresar en la Comunidad de Loyola, de la que nunca había oído hablar”, ella añadió.

Presionada pues por el P. Rupnik entra ella a esa comunidad, donde vivió diez años “dolorosos y absurdos”, “un sacrificio inútil, estéril, infructuoso”.

“Un día, siendo yo todavía novicia, me puso sus manos en el trasero, comentando su forma con placer”, declara Roberta. “Entendí que estaba mal, pero él me confundió porque cubrió todo con un aura espiritual y justificó su abierto interés en la forma femenina con su condición de artista”.

“Recuerdo, por ejemplo, una de sus ‘lecciones’ sobre la importancia del color blanco en la ropa interior femenina y su invitación a usar blusas blancas ligeramente transparentes que revelaban el sostén como signo sublime de pureza y belleza espiritual”, relata.

Pinturas con inspiración sensual

Tiene presente también Roberta una exhibición de pinturas del P. Rupnik en Maribor, Slovenia, donde había “una, en particular”, que le llamó la atención: “mostraba a una mujer con poca ropa en una actitud que parecía sensual. Esta cosa me causó cierto desconcierto, pero aparentemente pasó desapercibida en la comunidad”, rememoró.

“Sabíamos hasta quién de nosotras había modelado para él; si Ivanka, la superiora, tenía algo que decir, nunca lo supe. En ese momento claramente pensé que algo andaba mal, pero me dije que si todos lo consideraban una cosa normal, debía ser yo quien estaba equivocada”, señaló.

Huída y recuperación dolorosa

Roberta es enviada a Roma por la comunidad, y cuenta que el P. Rupnik la intentó seducir allí en el Centro Aletti, con excusa de tratamiento psicológico.

“En la segunda o tercera cita de esta supuesta terapia, me quiso dar un beso en los labios, diciendo que era ‘el beso sanador del Señor’. Reaccioné diciéndole que ya no quería continuar con el ‘tratamiento’ porque no estaba segura de que pudiera parar”, revela.

“Finalmente, me escapé y volví con mi familia; gracias a los cuidados de mi madre pude recuperarme y reconstruir mi vida”, cuenta la ex religiosa. “Hoy estoy casada y tengo trabajo pero el camino de recuperación ha sido largo y doloroso”.

Otra vez, el ‘muro de silencio’

Roberta fue con su mamá “al encargado de las congregaciones religiosas de mi ciudad para hablar de lo que estaba pasando en la comunidad de Loyola”. Pero “con la excusa de que él [Rupnik] no pertenecía a su diócesis, ni siquiera quiso escucharnos”.

Aunque sobre el escándalo Rupnik se han pronunciado la Compañía de Jesús, el Cardenal Vicario de Roma y el Comisario de la Comunidad Loyola Mons. Libanori, aún no lo han hecho el Dicasterio para la Doctrina de la Fe a cargo del Cardenal español Ladaria, ni el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, regentado por el Cardenal brasileño Braz de Aviz, entes que tienen una relación directa con el caso, a los que se ha requerido y que podrían aportar muchas luces sobre todo lo ocurrido, pensando siempre en el bien superior de las afectadas. (SCM)

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