lunes, 04 de mayo de 2026
Gaudium news > “¿Cómo que no es católica?”: mujer decide convertirse al catolicismo y se bautiza al final de su vida

“¿Cómo que no es católica?”: mujer decide convertirse al catolicismo y se bautiza al final de su vida

A los 98 años, Virginia Eidson tomó la decisión de recibir el bautismo católico tras décadas de búsqueda, demostrando que nunca es tarde para dar un paso definitivo en la fe

catolica viejita convierte.jpg

Foto: Desde la Fe

Redacción (04/05/2026 17:25, Gaudium Press) A sus 98 años, Virginia Eidson no encajaba en el perfil habitual de quienes deciden iniciar un camino de conversión religiosa. No era una joven en búsqueda ni una adulta en crisis espiritual. Era una mujer que había vivido prácticamente un siglo, con una historia marcada por la migración que con el tiempo, encontró su lugar.

Durante años, su rutina incluyó acompañar a su hijo Bruce a la parroquia de Santa Clara. Él había ingresado a la Iglesia católica a través del proceso de iniciación cristiana para adultos, y ella, sin pertenecer formalmente, lo acompañaba con naturalidad. Su presencia constante hizo que muchos la consideraran parte de la comunidad. Incluso el párroco, el padre John Love, asumía que ya era católica.

Por eso, cuando Bruce le anunció que su madre deseaba bautizarse, la reacción fue de sorpresa. “La veo en la iglesia todo el tiempo. ¿Cómo que no es católica?”, comentó el sacerdote.

Lejos de ser impulsiva, la decisión de Virginia fue el resultado de un proceso interior prolongado. Una noche, antes de dormir, se planteó una pregunta que llevaba años rondando su mente: “¿Qué voy a hacer con mi religión?”. A la mañana siguiente, la respuesta llegó: “Voy a hacerme católica”.

El padre Love decidió conversar con ella, consciente de la importancia de ese paso a su edad. Tras escuchar su historia, su experiencia de fe y su vínculo con la Iglesia, comprendió que no se trataba de una ocurrencia tardía, sino de una gran convicción.

Virginia lo expresó, “Me sentí bien con todo. Sentí que había hecho lo correcto en mi corazón”. Para el sacerdote, no había duda, “¡Es la voluntad de Dios!”, afirmó.

Una vida marcada por la historia

La vida de Virginia Eidson está entrelazada con la historia de Estados Unidos y sus múltiples identidades culturales. Nació en Oklahoma, en una familia con raíces cherokee, choctaw e irlandesas, pueblos que comparten una memoria de despojo, migración y resiliencia.

Su infancia estuvo atravesada por las dificultades de la Gran Depresión y las tormentas de polvo de los años treinta, que devastaron las tierras familiares. Como muchas otras familias, los Eidson se vieron obligados a migrar hacia California en busca de oportunidades.

Fue allí, cerca de los campos petroleros de Bakersfield, donde lograron reconstruir su vida. En ese contexto, Virginia conoció a Edward Eidson, un agente del sheriff con quien formó su hogar y construyó una familia.

Décadas más tarde, su hijo Bruce recordaría los viajes a Oklahoma para visitar a su abuela materna, quien compartía historias sobre caravanas, cazadores y la vida en tierras indígenas. Esos relatos transformaron su visión del pasado, “Yo solía ver películas de vaqueros e indios. Ahora veía una perspectiva completamente diferente sobre los colonos blancos”, explicó.

A esta herencia indígena se sumaba la memoria irlandesa, marcada por la hambruna del siglo XIX y la discriminación que enfrentaron muchos inmigrantes al llegar a Estados Unidos. Aquella doble raíz —indígena e irlandesa— configuró una identidad familiar atravesada por la resistencia y la búsqueda de pertenencia.

La fe como punto de llegada

Tras enviudar en 2010, Virginia se trasladó primero a Cayucos y luego a Oxnard, donde vivió cerca de su hijo. Allí, en una vida tranquila rodeada de su jardín, los pájaros y las ardillas que alimentaba cada mañana, fue madurando la decisión que finalmente la llevó al bautismo.

Más que un gesto simbólico, su incorporación a la Iglesia católica fue una elección consciente. Una respuesta personal a una inquietud espiritual que la acompañó durante años y que encontró resolución en la etapa final de su vida.

Su historia no solo llamó la atención por la edad en la que decidió bautizarse, sino por la claridad con la que vivió ese momento. Para quienes la rodean, Virginia Eidson no llegó tarde a la fe, llegó en el momento preciso.

Su testimonio refleja que la búsqueda de sentido no tiene edad y que, incluso después de casi un siglo de vida, siempre es posible dar un paso decisivo hacia aquello que da paz al corazón..

Con información de Religión en Libertad

Deje su Comentario

Noticias Relacionadas