El interés por la vida monástica crece entre los jóvenes que buscan silencio, estabilidad y sentido en medio del ritmo acelerado de la vida moderna.

Foto: EWTN
Redacción (23/06/2026 17:06, Gaudium Press) Mientras la sociedad actual avanza a un ritmo cada vez más vertiginoso, la vida monástica comienza a atraer la atención de un número creciente de jóvenes que buscan en la oración, el silencio y la estabilidad una respuesta a las inquietudes del mundo moderno. El historiador e investigador Javier Martínez-Pinna sostiene que, aunque no se puede afirmar categóricamente un aumento de las vocaciones, sí es evidente que un número creciente de personas se siente atraído por la vida monástica como respuesta al vacío y al ritmo asfixiante de la cultura contemporánea.
La reflexión surge a propósito de la publicación de El libro de las órdenes monacales y religiosas, una obra en la que el autor no solo ofrece una síntesis histórica de las principales órdenes de la Cristiandad, sino que también analiza por qué, en medio de una gran crisis de valores e identidad, muchos vuelven la mirada hacia la tradición cristiana.
La España actual vive inmersa en un ritmo acelerado. Las constantes notificaciones, la presión laboral y la incertidumbre han convertido el estrés en uno de los grandes males de nuestro tiempo. En este contexto, Martínez-Pinna considera que el redescubrimiento del monacato no es casual. “Este es el motivo por el que el hombre y la mujer actual están mirando hacia atrás para tratar de reencontrarse con unos valores y tradiciones que les permitan escapar de una realidad asfixiante. En este sentido estamos redescubriendo a estos monjes y monjas que, en su día, sintieron la necesidad de alejarse del mundo y buscar aquello que daba sentido a la existencia en el interior de un monasterio”, explica.

Uno de los aspectos que más llama la atención de los jóvenes que se acercan a la vida religiosa es el valor del compromiso. En particular, Martínez-Pinna destaca el voto de estabilidad de los benedictinos, por medio del cual el monje se compromete a permanecer en el mismo monasterio durante toda su vida. “Frente a la tentación del cambio, los monjes benedictinos proponen crecer en espiritualidad junto a sus hermanos”, señala.
El investigador asegura que no es extraño escuchar a religiosos hablar de “la belleza de vivir, rezar y envejecer junto a sus hermanos”, una visión radicalmente opuesta a una cultura marcada por lo inmediato y lo transitorio.
El silencio como refugio en un mundo hiperconectado
El autor también pone como ejemplo a los cartujos y otras órdenes contemplativas, cuyo estilo de vida constituye una alternativa al frenesí actual. “El ritmo de una vida frenética nos deja muy poco tiempo para nosotros mismos”, afirma, advirtiendo además que el desarrollo tecnológico y digital se nos está yendo de las manos.
Durante la preparación de su libro, Martínez-Pinna visitó diversos monasterios, entre ellos la Cartuja de Miraflores, en Burgos. Allí pudo constatar un fenómeno que se repite cada vez con mayor frecuencia. “No son pocas las veces las que me han comentado que cada vez más gente se acerca a los monasterios interesados por esa vida de recogimiento y paz interior que no encuentran en su día a día”, asegura.
Uno de los capítulos más llamativos de la obra recrea la jornada cotidiana de un monasterio medieval del siglo XIII, inspirada en las enseñanzas de un monje del monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña.
Para el historiador, la finalidad de esta aproximación es recordar valores que parecen haberse perdido en el mundo moderno. Entre ellos destaca “el silencio frente a un mundo bullicioso, la dignidad del trabajo sencillo frente a la deshumanización que prima en nuestras relaciones laborales, el amor por el conocimiento profundo frente al predominio de lo efímero y la búsqueda de lo trascendente en estos tiempos en los que lo único que parece importar es lo material”.
La experiencia de Martínez-Pinna como profesor de Historia en un instituto público también le ha permitido percibir un creciente interés por las raíces cristianas entre muchos jóvenes. “Creo que los chavales jóvenes están tan asqueados de lo que les están ofreciendo las ideologías actuales que están volviendo su mirada hacia atrás, hacia el mundo de la tradición cristiana que, ahora, se ve que no era tan nefasto como se nos ha querido hacer creer”, sostiene.
El legado espiritual
Más allá del aspecto estrictamente religioso, el historiador reivindica la enorme influencia que ejercieron las órdenes monásticas en la construcción de la civilización occidental. “Una reivindicación de la enorme influencia que tuvieron los monjes cristianos a la hora de fundamentar lo que hoy conocemos como la civilización occidental”, resume.
En particular, señala la importancia histórica de los cluniacenses y los cistercienses, sin cuya labor sería imposible comprender el desarrollo cultural y espiritual de Europa. Para Martínez-Pinna, el conocimiento de esta herencia resulta indispensable para afrontar la actual crisis de identidad y evitar repetir errores del pasado.
Por ello concluye que, en medio de una sociedad que experimenta una desorientación moral, “el pensamiento cristiano, el de las principales órdenes monacales y religiosas, tiene que volver a convertirse en un referente moral”.
Con información de Religión en Libertad





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