martes, 23 de junio de 2026
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“¿Tengo que pedir permiso a mi abad?”: la pregunta del nuevo obispo que hizo reír al nuncio

El monje benedictino Godfrey Mullen, nombrado obispo de Belleville por el Papa León XIV, sorprendió al nuncio apostólico con una pregunta que reflejó su espíritu de obediencia y su apego a la vida monástica.

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Foto: The Message

Redacción (23/06/2026 16:05, Gaudium Press) La diócesis de Belleville, en el sur de Illinois, Estados Unidos, inicia una nueva etapa con la llegada de monseñor Godfrey Mullen, OSB, un monje benedictino cuya sencillez y sentido del humor han acompañado una trayectoria llena de oración, la vida comunitaria y la fidelidad a la tradición de San Benito.

Su nombramiento por parte del Papa León XIV ha llamado la atención no solo por tratarse de un religioso con casi cuatro décadas de vida monástica, sino porque los benedictinos rara vez son elegidos para gobernar una diócesis. Según relata National Catholic Register, el caso de Mons. Mullen constituye una verdadera excepción.

Los benedictinos son conocidos por su vida de oración, trabajo y hospitalidad, y generalmente permanecen vinculados a sus monasterios. Por ello, la designación de Godfrey Mullen como obispo de Belleville resulta singular. De hecho, sería el primer benedictino estadounidense en ser nombrado para una sede episcopal desde Jerome Hanus, quien gobernó la diócesis de St. Cloud entre 1987 y 1994.

La propia Archiabadía de Saint Meinrad, donde Mons. Mullen ha vivido durante casi cuarenta años, apenas ha visto a tres de sus monjes ser elevados al episcopado en sus 172 años de historia. Pero el momento más llamativo llegó cuando recibió la llamada del cardenal Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos, para comunicarle oficialmente la decisión del Santo Padre.

Ante la noticia, el monje reaccionó con una pregunta que provocó la risa del representante pontificio: «¿Tengo que pedir permiso a mi abad?»

Entre risas el cardenal, le explicó que, desde ese momento, quedaba bajo la autoridad del Papa, aunque añadió una frase que tranquilizó al nuevo obispo: «Nadie espera que dejes de ser monje. Sigue siendo un hombre de comunidad, de oración y de sencillez».

Aquellas palabras quedaron grabadas en el corazón de Mons. Mullen, quien considera que en ellas está resumida la misión que ahora recibe, llevar al episcopado la espiritualidad benedictina sin perder la identidad que ha cultivado durante toda su vida.

La historia vocacional del nuevo obispo comenzó cuando era estudiante en Salem, Illinois. Durante una visita a su colegio, una religiosa le hizo una pregunta, «¿Has pensado en el sacerdocio?»

En aquel momento respondió que no. Sin embargo, la inquietud permaneció en su interior durante años. Más adelante ingresó al seminario y, ya en ese camino, un monje le sugirió considerar la vida benedictina.  Al principio no estaba convencido. El propio Mons. Mullen ha reconocido que la idea de ser monje no le atraía demasiado, pues consideraba que era una vida demasiado silenciosa y poco compatible con su carácter abierto y conversador.

Sin embargo, el ambiente de oración y fraternidad terminó conquistándolo. Ingresó a Saint Meinrad y allí desempeñó numerosas responsabilidades, entre ellas la docencia y la formación teológica de nuevas generaciones de sacerdotes y religiosos.

La actualidad de San Benito

Para el nuevo obispo, la espiritualidad benedictina tiene mucho que ofrecer al mundo contemporáneo. Frente a esta sociedad individualista e inestable, se considera que la vida centrada en Dios sigue despertando interés, especialmente entre los jóvenes.

A su juicio, muchos encuentran atractivo ese equilibrio entre la oración, el trabajo y la vida en comunidad que propone la Regla de San Benito, una tradición que ha mantenido su vigencia durante más de quince siglos.

La designación tiene además un significado personal. Godfrey Mullen nació precisamente en la diócesis que ahora gobernará y, en los últimos años, había servido en ella como rector de la catedral y administrador diocesano. Por eso, muchos fieles consideran su llegada como el regreso de uno de los suyos. Kathleen Hunt, responsable de redes sociales de la diócesis, lo resume «Es uno de los nuestros».

Belleville es una diócesis extensa, formada por 99 parroquias y atendida por apenas 40 sacerdotes. Consciente de los desafíos pastorales, el nuevo obispo afirma que su principal objetivo será ayudar a las personas a redescubrir el lugar central de Dios en sus vidas. Su programa pastoral puede resumirse en las palabras con las que describe la esencia de la vida cristiana: «Amarle, seguirle y abrazar su camino: eso es lo que somos y lo que nos define».

Con la misma sencillez con la que preguntó si debía pedir permiso a su abad, Godfrey Mullen comienza ahora una nueva misión, decidido a seguir siendo, ante todo, un monje que pone a Dios en el centro y que desea acompañar a su pueblo con espíritu de oración, cercanía y vida fraterna.

Con información de Religión en Libertad

 

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