Las mujeres que trabajan fuera se deprimen más, usan más antidepresivos y beben más que las amas de casa.

Foto: Louis Thai / Unplash
Redacción (12/08/2026 09:15, Gaudium Press) A menudo, el cine y la televisión presentan el estereotipo de una madre ama de casa deprimida, en contraste con la vida feliz, interesante y activa de las mujeres que trabajan fuera de casa. El Instituto de Estudios Familiares ha querido someter este mito a prueba para descubrir si las amas de casa son especialmente propensas a la depresión y la insatisfacción.
Utilizando los datos de la Encuesta Nacional de Uso de Medicamentos y Salud de los Estados Unidos, se descubre que las madres amas de casa se deprimen un 30 % menos que las demás mujeres.
Es interesante que, en el caso de los hombres, sucede lo contrario. Los que se quedan en casa se deprimen un 30 % más que los que trabajan fuera de casa.
Paralelamente, el uso de antidepresivos y otros medicamentos similares es aproximadamente un 20 % mayor en las mujeres que trabajan que en las amas de casa (los usan un 38 % de las primeras y un 32 % de las segundas, porcentajes que, en conjunto, resultan muy inquietantes). De nuevo, en los hombres sucede, a grandes rasgos, lo contrario.
Finalmente, las mujeres que trabajan beben más alcohol (casi un 50 % más) que las amas de casa en los Estados Unidos.
Estos datos indican que la idea de que la vida de las amas de casa es más propicia a la depresión es completamente ajena a la realidad y los datos estadísticos. Quizá su origen esté, más bien, en la peculiar aversión al hogar de la ideología feminista, empeñada contra viento y marea en que ocuparse de su familia es una ocupación indigna para la mujer.
Con información de Infocatólica.





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