lunes, 17 de enero de 2022
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Gabriel García Moreno, visto en los ojos de Plinio Corrêa de Oliveira

En el bicentenario de su nacimiento.

Redacción (02/12/2021 09:42, Gaudium Press) Don Gabriel García Moreno nace en Guayaquil, Ecuador, el 24 de diciembre de 1821, hijo de español y de madre guayaquileña. Es un hombre polifacético: estadista, tres veces presidente del Ecuador por elecciones libres (1860 a 1875), alcalde, diputado, militar, estratega, pensador, escritor, políglota, científico, profesor y rector universitario y sobre todo hombre de fe y un guerrero de la Iglesia.

El Doctor Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995), inspirador de Mons. João Scognamiglio Clá Días E.P. y de los Heraldos del Evangelio, con su don de discernimiento de los espíritus de las almas y los pueblos, comentaba: Viendo los paisajes del Ecuador, lugar donde nunca estuvo en persona, se contemplan grandes panoramas, planicies, valles y de vez en cuando surgen inesperadamente unas montañas nevadas altas, imponentes, sorprendentes y majestuosas, que rompen la medianía normal del paisaje: algo así sucede en su historia.

Don Gabriel García Moreno es una de esas grandes montañas como el Chimborazo, con sus 6.300 metros, en medio de un país de medianía.

Modelo de hispanoamericano con sangre indígena

Decía el Dr. Plinio: “García Moreno es el modelo del ecuatoriano, es el modelo del hispanoamericano del norte de América del Sur. Se nota mucha propensión para la fe católica, así como afinidad con la Iglesia, elevación del alma, facilidad para lo sobrenatural, él tiene todo esto de una forma espléndida”.

El Dr. Plinio anotaba una realidad muy profunda: el ecuatoriano es un pueblo místico, tiene la percepción de la trascendencia, y una forma de piedad que posee como nota esencial la facilidad para dejarse amar por Jesús y María y sentirse hijos queridos de Ellos, eso es como que su lado dorado. Claro, a veces esa piedad es un tanto sentimental y no llega a echar raíces en la vida práctica, familiar y política, pero ahí está, solo habría que ordenarla para que florezca en sus bellas consecuencias.

“Es propia de los pueblos con influencia indígena – decía también el Dr. Plinio – una tendencia para soñar con los ojos abiertos, para la pereza y la inconstancia. García Moreno, representa las virtudes opuestas a esos vicios: decisión, combatividad”. En otra oportunidad comentó que él era un perfecto reflejo de Dios, de la lógica, la claridad e intransigencia al servicio de la fe.

En una reunión a la que tuve la oportunidad de asistir en 1977 el Dr. Plinio comentó: “Ecuador es un país de elección y de gracia. Ningún país fue tan favorecido por gracias tan especiales, es un país bien amado por la Virgen. Ecuador es la Vendée de América del Sur (zona de Francia que luchó y resistió heroicamente contra el fanatismo de la revolución francesa). Es un rincón bendecido del cual nace el fervor como el petróleo, es el fervor del alma. Es de esperarse de la fidelidad contrarrevolucionaria de los ecuatorianos, de la cooperación marial de los ecuatorianos, se dé un resultado, para el futuro, particularmente eficaz y glorioso para la Iglesia”. ¿Sabremos ser fieles en el presente a ese llamado? ese es el desafío. García Moreno es un buen ejemplo de fidelidad a ese llamado.

Dr. Plinio Corrêa de Oliveira

En varias oportunidades el Dr. Plinio dijo que “Ecuador era el sagrario de América Latina”, donde se concentraron milagros, apariciones, santos, y es verdad, está también Nuestra Señora del Buen Suceso y su mensaje profético hecho a la Madre Mariana de Jesús Torres, tan actual en nuestros días.

Una pléyade de luceros de virtud

Ecuador es el país del gran Monseñor Pedro Schumacher, Obispo de Manabí, santo, valiente y perseguido (1885-1895) que murió exilado en Samaniego-Nariño-Colombia; del mártir Monseñor Ignacio Checa y Barba, envenenado en la catedral de Quito en 1877 en una de las ceremonias de la Semana Mayor; de Monseñor Masiá, obispo de Loja que murió en el exilio en Perú (1903): todos ellos son recordados por estos días, y forman un bello conjunto con el gran García Moreno.

Un día el Dr. Plinio besó una reliquia del presidente ecuatoriano, un pedazo de su camisa ensangrentada de cuando fue mártir, y entonces dijo: “Vamos a pedir su canonización y que él que nos contagie su espíritu luchador y combativo”. “Él fue un gran combatiente de la causa católica, y creo, sin adelantarnos a los designios de la Iglesia, será canonizado, sin duda alguna”; “Hasta después de muerto es señal de contradicción y mete miedo”, remató.

García Moreno, inmortal

En otra oportunidad Dr. Plinio comentó: fue tal su grandeza reflejo de Jesucristo, de un San Miguel terreno, que los propios enemigos se encargaron de inmortalizarlo, porque no dejan de odiarlo, de hablar de él y los buenos de admirarlo. Y su obra, su tipo humano modélico, su santidad, tanto en el aspecto concreto, político y religioso fue tal, que “retrasó el avance de la revolución en el país por lo menos en unos 20 años”. Su vida y accionar fueron exorcísticos, trajeron ángeles con la Consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús; siendo el primer país en así consagrarse. Con toda su obra García Moreno expulsó demonios y eso se siente hasta ahora.

Nosotros queremos ser imitadores de su espíritu y su mentalidad, queremos ser ecos de su grito profético: ¡Dios no muere!

Pedimos a García Moreno que junto con el Dr. Plinio intercedan por nuestros países para ser discípulos perfectos del Sagrado Corazón y que hagan vencer la Iglesia según está profetizado en Fátima: Por fin el Inmaculado Corazón de María triunfará.

Por el Hno. Gustavo Ponce, EP

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