martes, 14 de julio de 2020
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Hace 120 años, un Obispo en China dirigió la defensa militar de su Catedral para salvar a casi cuatro mil creyentes

El sitio y defensa militar de la Catedral de Peitang es uno de los capítulos emocionantes de la historia de la Iglesia en China.

Mons Favier , responsable de la defensa militar de Catedral

Mons. Alphonse Favier Ilustración: H.-J. Leroy, S.J.

Beijing (16/05/2020 22:01:48, Gaudium Press) El Levantamiento de los Bóxers, una revolución nacionalista china que marcó el inicio del S. XX, significó la muerte de miles de creyentes chinos. En medio de la persecución, a la que se sumó la emperatriz Cixi, un grupo de 3900 católicos se refugió en la Catedral de Peitang. En este lugar, un ejemplar Obispo se vio obligado a organizar una defensa militar de la Catedral para proteger a los creyentes.

Mientras los grupos de “bóxers” y militares asediaban la Catedral, Mons. Alphonse Favier lideraba a apenas 43 marinos franceses e italianos y una minoría de varones. De sus refugiados, 2.700 eran mujeres y niños. Mons. Favier había visto el aumento de la violencia anticristiana y había reunido alimentos y municiones. La historia comprobó la sabiduría de esta decisión. Al estallar la rebelión, más de 20 mil católicos fueron asesinados.

Una heroica resistencia

Como parte de un rechazo generalizado a cualquier influencia occidental, los chinos destruyeron los templos y pretendían hacer lo mismo con la Catedral. Pero el templo, heroicamente defendido, resistió 62 días el asedio. Finalmente, a la llegada de marinos japoneses, cerca de tres mil creyentes pudieron recobrar la libertad.

Pero esta victoria fue dolorosamente sacrificada. 40 personas murieron a causa del fuego enemigo, 146 a causa de tres graves explosiones y la gran mayoría de los 214 restantes fallecieron de hambre. Un número indeterminado perdieron su vida en los ataques sin que se pudiera sepultar su cuerpo y registrar su muerte.

El prelado sobrevivió cinco años al ataque, y falleció en 1905 a la edad de 67 años. Recibió de la Iglesia el título de “Guardia Religioso” por sus acciones, así como la orden de Caballero de la Legión de Honor de Francia. Sus restos fueron sepultados en la Catedral de Beitang que preservó con valentía.

Con información de The Catholic Herald.

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