miércoles, 05 de agosto de 2020
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Iglesia Católica, para algunos instrumento de opresión de blancos… pero ¿y Santa Josefina Bakhita?

La Santa sudanesa, canonizada por Juan Pablo II en el año 2000, tiene una historia que no encaja mucho en cierta retórica Black Lives Matter.

Redacción (02/07/2020 18:28, Gaudium Press) En interesante artículo editorial, publicado en Boulevard Voltaire, Michel Thooris hace un agudo análisis de la figura de Santa Josefina Bakhita, y usando de la luz de esta virtuosa negra realiza aplicaciones a cierto odio a la Iglesia que se vuelve a manifestar con ocasión de las protestas por la muerte de George Floyd en Minnesota.

Las bases de muchas estatuas están vacías en los EE.UU., fruto de la acción de los vándalos que las tiraron al suelo, o simplemente las destruyeron. ¿A quién se podría colocar ahora ahí, según la mente de estos nuevos iconoclastas? ¿Por qué no exaltar en esos pedestales vacíos ahora a un esclavo? Mejor un esclavo negro, evidentemente. ¿Y si fuera una mujer? Muchísimo mejor. ¡Eureka!: Pues esa es justamente Santa Josefina Bakhita: esclava, negra y mujer. Pero no, su figura no parece encajar ni en la lógica ni en el discurso de ciertos Black Lives Matter, o BLMs como abreviadamente se les dice hoy.

Bakhita -recuerda Thooris, apodo irónico que significa ‘suerte’, en árabe, [y] que uno de sus carceleros le puso, fue capturada en una aldea de Darfur por comerciantes de esclavos africanos a la edad de 7 años, fue ‘vendida como esclava a un rico jefe árabe que la regaló como un juguete a sus sádicos hijos. Rescatada por un turco, es golpeada todos los días. Finalmente, liberada a los 14 años por el cónsul italiano en Jartum, cura sus heridas con las Hijas de la Caridad en Canossia, Italia. Luego se convirtió en monja y se ocupó con inconmensurable devoción de los miles de niños huérfanos acogidos por el Instituto de las Hermanas en Schio, Italia. Tocadas, estas publican su historia, Storia meravigliosa (“Maravillosa historia”) (El peregrino)’”.

Para la Iglesia, la negra esclava está más arriba que la hermana de San Luis Rey

Sí, no cuadra mucho la vida de Santa Josefina Bakhita con cierta retórica Black Lives Matter. Porque también, como destaca Thooris, Bakhita es más encumbrada por la odiada Iglesia Católica que la propia hermana de San Luis Rey de Francia, la Bienaventurada Isabel de Francia. Isabel es sólo bienaventurada, y tiene que recorrer aún un trecho para ser santa. Santa Bakhita, ya está arriba. Incluso hay una iglesia dedicada a Santa Bakhita en Touraine.

No cuadra la historia de Santa Josefina Bakhita con esta retórica tontamente binaria BLMs, porque a ella no la hicieron prisionera blancos opresores sino comerciantes de esclavos africanos, que la vendieron a tiranos árabes, pero sí  fue rescatada por católicos italianos, y luego la Iglesia católica la encumbró.

Sin embargo, queda muy feo hablar mal de Santa Bakhita, entre otras cosas porque ella es intercesora usada para pedir el fin de la esclavitud actual. Sí, pues la esclavitud no es patrimonio de los siglos que nos antecedieron de dominación blanca, sino que sigue muy viva, bajo nuevas modalidades como por ejemplo la trata de blancas, que son realmente de todos los colores.

Santa Josefina Bakhita no será exaltada por los BLMs

“Apostamos a que las modestas estatuas de Santa Bakhita permanecerán confinadas durante mucho tiempo en los santuarios donde fueron erigidas (hay, que yo sepa, tres: en Ontario, en Manila, en Chicago), porque no es suficiente ser negro y esclavo para ganar los votos y ser llevado en triunfo”, declara Thooris. Su figura no encaja, no cuadra con “ese racismo autoritario de más allá del Atlántico que nos invade hoy y que prohibe moralmente a un Negro ser policía o a una Bakhita ser santa como prohibía en otras épocas a Rosa Parks sentarse en un bus”, sentencia el autor francés. Es decir, para esa línea verdaderamente racista, Santa Bakhita, aunque esclava, mujer y negra, es de segunda o de tercera clase, no de primera.

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