sábado, 25 de junio de 2022
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La hija religiosa del ministro dominicano asesinado: palabras sobre el sacrificio que serenaron la nación

En medio de la trágica muerte del ministro Orlando Jorge Mera, los dominicanos ‘descubrieron’ sorprendidos a la Hna. Patricia Victoria, su hija.

Redacción (10/06/2022 19:57, Gaudium Press) La noticia del asesinato de Orlando Jorge Mera, ministro de Medio Ambiente de República Dominicana, ocurrido el pasado lunes 6 de junio en su propio despacho y por obra de un antiguo amigo de infancia, aún mantiene en estado de shock al país y sigue llamando la atención conmovida del mundo entero.

El deceso de Orlando Jorge – que sigue ocupando los titulares de los medios dominicanos – ha puesto también a la luz la alta estima que se le tenía en los más diversos estamentos del país. Hombre en pleno brillo de su carrera política, relativamente joven pues sólo cumplía 55 años, hijo de un antiguo presidente de la república, esposo de la embajadora ante el Brasil, hermano de una viceministra y padre de un joven y promisor diputado, era natural que los focos de la atención se dirigieran igualmente hacia toda la familia del Ministro, en quienes las personas se hacían co-partícipes de su dolor.

Entre tanto, en medio del luto y desconsuelo, el ‘descubrimiento’ de una figura relacionada con todos estos hechos ha traído esperanza y alivio al pesar que sienten los dominicanos por el absurdo crimen: Se trata de la hija religiosa del Ministro Jorge Mera, la Hna. Patricia Victoria, de los Heraldos del Evangelio.

Siendo aún muy joven y con la autorización de sus padres, la hoy Hna. Patricia se fue a vivir a Brasil para educarse en los ambientes de esa entidad de derecho pontificio, y finalmente se había decidido por la vida religiosa.

En medio de la amargura, una agradable sorpresa

Para muchas personas ha sido de curiosidad y sorpresa conocer de la existencia de Patricia Victoria Jorge Villegas, hija de Orlando Jorge Mera, en especial por la vestimenta que usa la joven, quien se ha consagrado al servicio dentro de la Iglesia católica a través de los Heraldos del Evangelio”, reportaba el pasado 9 de junio Listín Diario, uno de los medios más reconocidos del país. “Los Jorge Mera Villegas, hasta ahora, eran conocidos por su actividad política (…) Sin embargo una de sus hijas, Patricia Victoria Jorge Villegas, ha expresado un mensaje de esperanza (…). En las redes sociales despertó curiosidad la vestimenta de la joven. Se trata del traje que usan los Heraldos del Evangelio, una congregación de la Iglesia Católica”, noticiaba a su turno Diario Libre el 8 de junio.

Los focos mediáticos se fijaron en ella cuando a la salida del homenaje que se rindió a su padre en la capilla del Palacio presidencial, el pasado 7, fue consolada por el presidente dominicano Luis Abinader y su esposa, dama que amablemente le ofreció un pañuelo para que enjugara unas lágrimas que descendían hasta su mentón, en un rostro que a lo largo de estos días fue de aflicción pero también de resignación y serenidad.

Los internautas, muy interesados y en gran número, pronto hallaron un video en el que la Hna. Patricia Victoria cuenta su vida. Una versión de estas imágenes publicada por Noticias SIN, posteada ayer 9 de junio, ya se acerca a las 100,000 visualizaciones: “Por más que el mundo pueda ofrecer todo, cuando Dios llama a un alma a una vocación religiosa, nada ni nadie la puede detener”, dice ahí la Hna. Patricia, en declaraciones que igualmente se han convertido en titulares de prensa. “Eres admirable, gran ejemplo de espiritualidad y humildad, que el Señor te acompañe siempre, me uno a tu dolor”, comenta una asistente del video. “Me favorece ver que mi país a pesar de todo, sigue envuelto en la inocencia”. “Hna. Patricia, te doy las condolencias por la muerte de Orlando Jorge. Además quiero felicitarte por tu consagración”, decía otro.

Por el país, por la familia, por sus ideales

Pero las gentes querían saber cuáles eran los sentimientos que se albergaban en el corazón religioso pero adolorido de la hija del ministro, qué pensamientos ocupaban su mente en este trágico episodio. La curiosidad fue amplia y serenamente saciada, cuando al final de la misa de exequias en la parroquia San Antonio de Padua el pasado 8, en presencia de varios obispos y personalidades civiles y en imágenes que también han circulado profusamente, ella tomó la palabra, agradeció a los prelados presentes y demás asistentes, así como los buenos oficios de la conferencia episcopal dominicana, y expresó:

Esto, todo es una tragedia, pero uno tiene que verlo con ojos de la fe y con los ojos de la fe uno entiende que mi padre sacrificó su vida por este país, por la familia y por todos sus ideales”. “Con los ojos de la fe también nosotros, la familia entera, solo podemos decir una cosa, que mi padre estaba con las mejores disposiciones de su vida espiritual, católica y de su carrera y por eso tenemos la fe y esperanza de que Dios lo tiene en sus manos, así que muchas gracias por esta celebración”.

Ella – de quien el ministro asesinado había calificado como su más dolorosa renuncia, cuando le permitió su camino a la vida religiosa – también tuvo palabras de elogio y agradecimiento para su padre en el cementerio Puerta del Cielo, donde Orlando Jorge fue enterrado: “Mi papá murió con la fe de un hombre católico y ahora está en mejor lugar que nosotros”. Habló la religiosa de su vida sin tacha, de su nobleza de espíritu, de su entrega al servicio de los demás: “Donde había un problema, ahí él estaba”. “Donde había un problema, ahí él se metía y todos lo sabemos”. Agradeció a su padre que le hubiese trasmitido la fe católica, y que nunca le hubiese puesto obstáculos en su entrega a Dios.

Lo anterior son solo pinceladas del vivo interés que ha suscitado la vida de la Hna. Patricia Victoria. Incluso en un medio de comunicación ya se hicieron comentarios de algunos de sus escritos, plasmados en la revista de su comunidad.

En fin, en medio de las tragedias, cuando se le busca y se observa bien, siempre se halla presente el bálsamo de Dios. Y en este caso, ha brillado de manera insigne la caridad cristiana, expresada en el perdón que la Hna. Patricia y toda la familia ofreció al asesino, en un contexto en que normalmente sólo se pide justicia. (SCM)

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