La brasileña Maria do Carmo Arreguy demuestra que nunca es tarde para anunciar el Evangelio. A sus 95 años, comparte su amor por la Virgen María en redes sociales y conmueve con una colección única de más de 500 imágenes marianas.

Foto: Screenshot @Maria Do Carmo Arreguy Corrêa
Redacción (01/06/2026 16:33, Gaudium Press) En una tranquila ciudad de Brasil, una habitación entera se ha convertido en un auténtico santuario dedicado a la Santísima Virgen. Allí vive , una mujer de 95 años cuya devoción mariana ha dado origen a una impresionante colección de más de 500 estatuillas de la Virgen María procedentes de los cinco continentes.
Lo que comenzó como una expresión personal de fe terminó convirtiéndose en una inesperada misión evangelizadora en el mundo digital. Gracias a la ayuda de su hija, Maria do Carmo comparte videos en Instagram y Facebook donde relata historias, testimonios y recuerdos relacionados con la Virgen. Sus publicaciones han conquistado a una creciente comunidad de seguidores que encuentran en ella un ejemplo de perseverancia y amor a Dios.
Una devoción nacida en la infancia
La historia de esta singular evangelizadora comenzó cuando apenas tenía siete años. Su madre la matriculó en la escuela Nossa Senhora do Carmo, en Belo Horizonte, Brasil, donde el ambiente religioso, los cantos marianos y la presencia de las religiosas despertaron en ella un amor especial por la Madre de Dios.
Desde entonces, María ocupó un lugar central en su vida espiritual.
«La miraba como si me hablara», recuerda emocionada en uno de sus videos. Aquella relación filial con la Virgen se fortaleció también en el hogar familiar, donde cada día se rezaba el rosario ante una imagen de Nuestra Señora de las Gracias. Durante su niñez y adolescencia participó activamente en las tradicionales coronaciones marianas celebradas en Brasil durante el mes de mayo. Con el buen humor que la caracteriza, suele decir que coronó tantas veces a la Virgen que casi terminó convertida en estatua.
La colección que hoy asombra a quienes visitan su hogar comenzó ya siendo adulta, un sacerdote observó la emoción con la que contemplaba una imagen de la Virgen y decidió regalársela. Al llegar a casa, su esposo, quien trabajaba como periodista, le hizo un comentario que con el tiempo resultaría profético, «Esta será la primera de una colección».
Y así sucedió.
Cada vez que viajaba, su esposo regresaba con una nueva representación mariana. Con el paso de los años, familiares, amigos, sacerdotes e incluso personas desconocidas comenzaron a enviarle imágenes desde diferentes partes del mundo.
Europa, Asia, África y América están representadas entre las estanterías de su hogar. Cada figura posee una historia particular y refleja una advocación distinta de la Virgen María. Actualmente, además de las más de 500 estatuas que ocupan la habitación principal, conserva otras cien piezas cuidadosamente organizadas en una vitrina especial.
Para Maria do Carmo, estas imágenes son mucho más que simples objetos decorativos. Según como ella misma dice, «Son recuerdos vivos de la presencia de María en mi vida».
Evangelizar desde las redes sociales
Lejos de considerar su edad como una limitación, Maria do Carmo ha encontrado en Internet una nueva forma de compartir su fe. Sentada entre sus estanterías repletas de imágenes marianas, graba breves videos en los que narra experiencias personales, reflexiona sobre la oración y anima a sus seguidores a fortalecer su relación con la Virgen.
Su autenticidad ha tocado miles de personas. Actualmente cuenta con cerca de 4.500 seguidores que siguen con interés cada una de sus publicaciones. «Mi misión es compartir mi devoción y hablar sobre la Virgen María», afirma.
Los comentarios que recibe reflejan el impacto espiritual de su apostolado digital. Muchos seguidores aseguran haber retomado el rezo del rosario, renovado su vida de oración o redescubierto el papel de María en la vida cristiana gracias a sus mensajes. Uno de ellos le escribió recientemente: «Aquí estás de nuevo con una historia que fortalece nuestra devoción».
Maria a sus 95 años continúa rezando, grabando videos y recibiendo nuevas imágenes marianas que enriquecen su colección. Su comunidad digital sigue creciendo, al igual que el alcance de un mensaje que atraviesa fronteras y generaciones. Porque, como ella misma afirma, la devoción mariana auténtica no se guarda para uno mismo, se comparte, se vive y se convierte en luz para quienes buscan acercarse más a Dios.
Con información de Religión en Libertad





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