El Papa ha dedicado su catequesis a la reforma litúrgica del Vaticano II para recordar que tradición y progreso se integran.

Foto: Screenshot / Youtube Vatican News
Redacción (27/05/2026 10:31, Gaudium Press) El Papa ha exhortado a los sacerdotes a custodiar «el respeto de los textos y de los ordenamientos de la liturgia» y ha recordado que el Magisterio conciliar disuade a cualquiera de «añadir o quitar o modificar algo» en las celebraciones por cuenta propia.
León XIV ha dedicado la catequesis de la Audiencia General de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, a la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II, con un mensaje que apunta directamente a quienes introducen cambios en los ritos sin autorización. En el marco de su ciclo de catequesis sobre los documentos conciliares, el Pontífice ha abordado la Constitución Sacrosanctum Concilium para explicar la relación entre tradición y progreso en la liturgia, y ha concluido con una firme exhortación a los sacerdotes: nadie puede alterar la misa por iniciativa propia.
Sin embargo todavía no hay ninguna medida concreta contra «creatividad» que sufren los fieles por todo el mundo, a veces, incluso perpetrada por obispos.
Tradición y progreso no se oponen
El Papa ha partido de las palabras del Venerable Pío XII en su encíclica Mediator Dei, donde se define a la Iglesia como «un organismo vivo» que «crece y se desarrolla, adaptándose y acomodándose a las circunstancias y a las exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo». En continuidad con este principio, ha recordado que el Concilio Vaticano II reconoció como deber propio «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia».
León XIV ha querido desmontar lo que considera una falsa dicotomía. Citando un discurso de Benedicto XVI de 2011, ha señalado que «no pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso», cuando «en realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura».
La Sacrosanctum Concilium, ha explicado el Pontífice, establece como fórmula directriz «conservar la tradición y apertura al legítimo progreso», distinguiendo dentro de la liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina» de «otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aun deben variar» cuando ya no respondan «a la naturaleza íntima de la misma Liturgia».
La liturgia como motor de evangelización
El Santo Padre ha situado esta reflexión en perspectiva histórica. A lo largo de los siglos, ha explicado, la Iglesia ha adaptado sus formas rituales para permitir a los fieles participar en el misterio pascual de Cristo. El culto se ha «encarnado» en las formas culturales de cada época, llegando incluso a transformarlas. «La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización», ha afirmado, añadiendo que hoy es necesario «renovar esta energía en continuidad con la auténtica y viva tradición católica», orientando a los creyentes «hacia la plenitud de la verdad».
En este punto, el Papa ha recordado también la convicción expresada por San Juan Pablo II de que «existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no solo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida».
Nadie puede añadir ni quitar nada por su cuenta
En el tramo más contundente de la catequesis, León XIV ha abordado los criterios que los Padres conciliares fijaron para cualquier revisión de los ritos. Toda modificación debe responder a «una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia», las nuevas formas deben «nacer orgánicamente a partir de las ya existentes» y cualquier reforma ha de ir precedida por «una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral».
El Pontífice ha subrayado que «el Magisterio conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia». Y ha precisado que «el progreso evocado por la Constitución conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende confirmarla y favorecerla».
Exhortación directa a los sacerdotes
El Papa ha cerrado su catequesis dirigiéndose de forma expresa a «todos los que son llamados a preparar la celebración de los divinos misterios», con especial énfasis en los sacerdotes que ejercen «el ministerio de la presidencia litúrgica». Les ha instado a custodiar «ese respeto de los textos y de los ordenamientos de la liturgia que nace del actitud interior de disponibilidad y de entrega a Dios», manifestando «humildad ante su grandeza y fidelidad sincera a la comunión eclesial».
Las palabras de León XIV llegan en un momento en que los debates sobre la celebración litúrgica continúan muy presentes dentro de la Iglesia, con tensiones entre sectores que reclaman una mayor fidelidad a las normas vigentes y corrientes favorables a una mayor creatividad en las celebraciones.
Con información de Infocatólica




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