lunes, 19 de abril de 2021
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Otra iglesia será destruida en China: la del Sagrado Corazón en Yining, provincia de Xinjiang

Un sacerdote se pregunta cuanto más tienen que sufrir hasta que el Vaticano perciba la inutilidad del acuerdo con China.

Redacción (03/03/2021 14:58, Gaudium Press) Otra iglesia católica que será destruida en China, la del Sagrado Corazón en Yining, ubicada a 700 kms al oeste de la capital de la provincia de Xinjiang, Urumqi.

Una iglesia que había sido construida en el 2000 con todos los permisos e incluso los raros elogios de las autoridades locales, pero que ahora, bajo la política de “sinización” del presidente comunista Xi Jinping, será destruida. La razón: es muy vistosa, y el terreno sobre el que está construida tiene alto valor comercial.

De acuerdo a una fuente de Asia News “Tal vez a partir de la semana próxima esta iglesia católica en la frontera occidenta de China desaparecerá en el polvo”.

Precisamente el gobierno de la ciudad había escogido el sitio de la iglesia en las afueras de la ciudad por no ser “demasiado visible”. Pero ahora, como queda en la avenida que va al aeropuerto, la vía cobra cada vez más importancia, y el terreno también. Y como el gobierno decide todo en China, el país comunista, hay que demoler.

Una iglesia que venía siendo atacada

La iglesia ya venía sufriendo atentados.

En el 2018, y en nombre de la sinización, la Oficina de Asuntos Religiosos había hecho desaparecer cuatro bajorrelieves que adornaban la fachada, y removido las dos estatuas de San Pedro y San Pablo al lado del edifico, además de rasgar la cruz en la cúspide del tímpano, y tumbar las dos cúpulas y los campanarios: eras “demasiado vistosos”.

En nombre de la comercialización de tierra, al menos otras cuatro iglesias han sido destruidas en la provincia de Xinjiang: la de Hami, la de Kuitun y dos iglesias de Tacheng. El párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción en Tacheng fue retenido por dos años, y aunque ha sido liberado, no puede realizar ninguna actividad religiosa. Todas las iglesias destruidas tenían permisos, pero fueron demolidas y no se pagó ninguna compensación.

Un sacerdote suspira a AsiaNews: “Nos preguntamos cuánto más tenemos que sufrir para que el Papa y el Vaticano se den cuenta de nuestra persecución y de la inutilidad del Acuerdo entre la Santa Sede y China”.

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