martes, 14 de abril de 2026
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Papa convoca a consistorio extraordinario en junio

El Papa pide “una evaluación honesta» de la exhortación de Francisco “Evangelii gaudium” y pone sobre la mesa la reforma de la iniciación cristiana y la comunicación de la Santa Sede.

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Redacción (14/04/2026 09:39, Gaudium Press) León XIV ha dirigido una carta a los cardenales en la que les convoca a un nuevo consistorio los días 26 y 27 de junio. El objetivo central del encuentro será retomar lo surgido en los grupos de trabajo del consistorio de enero pasado en torno a la exhortación apostólica Evangelii gaudium, del Papa Francisco, «especialmente en lo relativo a la misión y la transmisión de la fe».

En la misiva, fechada el 12 de abril y escrita en tono de felicitación pascual, el Pontífice agradece la participación de los cardenales en el consistorio anterior y subraya que las aportaciones recogidas entonces «constituyen un recurso de valor duradero» que espera ver madurar «a través del discernimiento eclesial».

Un documento «referente fundamental»

Para León XIV, Evangelii gaudium «sigue siendo un referente fundamental». Además de introducir contenidos nuevos, la exhortación «vuelve a centrarlo todo en el kerygma como núcleo de nuestra identidad cristiana y eclesial».

A partir de esa valoración, el Papa pide «una evaluación honesta de lo que se ha adoptado realmente a lo largo de los años y lo que, por el contrario, sigue siendo desconocido o no se ha implementado».

Tres niveles de interpelación

La carta desarrolla el impacto de la exhortación en tres planos. A nivel personal, «llama a cada persona bautizada a renovar su encuentro con Cristo, pasando de una fe meramente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada», lo que afecta a la calidad de la vida espiritual, «expresada en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida».

A nivel comunitario, exige «un cambio de un enfoque pastoral de mantenimiento a uno de misión», de modo que las comunidades se conviertan en «agentes vivos de la proclamación», «acogedoras, que utilicen un lenguaje accesible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios para la escucha, el acompañamiento y la sanación».

A nivel diocesano, la invitación apunta a que emerja «la responsabilidad de los pastores de apoyar con firmeza la audacia misionera», evitando que esta quede «lastrada ni sofocada por excesos organizativos».

Misión nacida del encuentro con Cristo

León XIV sintetiza la visión misionera que se desprende de los trabajos del consistorio de enero: una misión «cristocéntrica y kerigmática», nacida del encuentro con Cristo, «capaz de transformar vidas y de propagarse por atracción y no por conquista».

Incluso cuando la Iglesia se encuentre en minoría, afirma el Papa, está llamada a vivir «con valentía confiada, como un pequeño rebaño que lleva esperanza a todos, teniendo presente que el fin de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con que Dios ama al mundo».

Iniciación cristiana y comunicación eclesial, bajo revisión

Entre las propuestas concretas que el Papa recoge de los grupos de trabajo destacan tres: la necesaria reforma de los procesos de iniciación cristiana; la revalorización de las visitas apostólicas y pastorales «como auténticas oportunidades para la proclamación kerigmática»; y la revisión de la eficacia de la comunicación eclesial, «incluida la de la propia Santa Sede, desde una perspectiva más explícitamente misionera».

La carta no detalla el programa del consistorio de junio, pero anuncia que se facilitará información más concreta «a su debido tiempo para asistir en los preparativos necesarios».

Carta del Papa a los Cardenales

Eminencia,

En este tiempo santo de Pascua, deseo transmitirle mi más sincero y fraternal saludo, con la esperanza de que la paz del Señor resucitado sostenga y renueve nuestro mundo que sufre.

Renuevo asimismo mi agradecimiento por su participación en el Consistorio del pasado mes de enero. Aprecio enormemente el trabajo realizado en los grupos, que facilitó intercambios libres, concretos y espiritualmente fructíferos, así como la notable calidad de las intervenciones realizadas durante la sesión plenaria. Las contribuciones recopiladas constituyen un recurso de valor duradero, sobre el que espero que se siga reflexionando y que madure a través del discernimiento eclesial.

En mis observaciones finales de enero, ya me referí a algunos elementos relativos a la sinodalidad que surgieron de los grupos. Ahora, deseo centrarme en particular en lo que surgió de los grupos con respecto a Evangelii Gaudium, especialmente en lo que se refiere a la misión y a la transmisión de la fe.

Vuestras contribuciones dejan claro que esta Exhortación sigue siendo un punto de referencia significativo. Además de introducir nuevos contenidos, vuelve a centrarlo todo en el kerigma como corazón de nuestra identidad cristiana y eclesial. Se reconoció como un «soplo de aire fresco», capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera —más que de producir reformas estructurales inmediatas— y, así, de guiar profundamente el camino de la Iglesia.

De hecho, habéis destacado cómo esta perspectiva supone un desafío para la Iglesia a todos los niveles. A nivel personal, llama a cada bautizado a renovar su encuentro con Cristo, pasando de una fe meramente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada. Este camino afecta a la calidad misma de la vida espiritual, expresada en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida. A nivel comunitario, exige pasar de un enfoque pastoral de mantenimiento a uno de misión. Esto requiere que las comunidades sean agentes vivos del anuncio: comunidades acogedoras que utilicen un lenguaje accesible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, acompañamiento y sanación. A nivel diocesano, surge claramente la responsabilidad de los pastores de apoyar con determinación la audacia misionera, asegurándose de que dicha audacia no se vea lastrada ni sofocada por excesos organizativos, sino que esté guiada por un discernimiento que nos ayude a reconocer lo esencial.

De todo ello brota una comprensión profundamente unificada de la misión, centrada en Cristo y kerigmática. Nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar vidas y de difundirse por atracción más que por conquista. Es una misión integral, que mantiene en equilibrio la proclamación explícita, el testimonio, el compromiso y el diálogo, y que no cede ni a la tentación del proselitismo ni a una mentalidad meramente institucional de preservación o expansión. Incluso cuando la Iglesia se encuentra en minoría, está llamada a vivir con valiente confianza, como un pequeño rebaño que lleva esperanza a todos, consciente de que el objetivo de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo.

Entre las sugerencias específicas que surgieron, merecen ser acogidas y reflexionadas más a fondo las siguientes: la necesidad de relanzar Evangelii Gaudium mediante una evaluación honesta de lo que realmente se ha acogido a lo largo de los años y de lo que, por el contrario, sigue siendo desconocido o no se ha puesto en práctica, prestando especial atención a las reformas necesarias de los procesos de iniciación cristiana; la importancia de valorar las visitas apostólicas y pastorales como auténticas oportunidades para la proclamación kerigmática y para un crecimiento en la calidad de las relaciones; y la necesidad análoga de reevaluar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, desde una perspectiva más explícitamente misionera.

Con corazón agradecido, renuevo mi agradecimiento por vuestro servicio y vuestra contribución a la vida de la Iglesia. En cuanto al próximo Consistorio, que tendrá lugar del 26 al 27 de junio, se facilitará información más detallada a su debido tiempo para ayudar en los preparativos necesarios.

En el Señor resucitado, fuente de nuestra esperanza, les envío mis más cordiales saludos pascuales.

Con estima fraterna en Cristo,

Dado en el Vaticano, 12 de abril de 2026

Con información de InfoCatólica

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