viernes, 25 de septiembre de 2026
Gaudium news > Papa ya en Francia: no a manipulaciones genéticas, y no “a la oferta de una muerte programada”

Papa ya en Francia: no a manipulaciones genéticas, y no “a la oferta de una muerte programada”

En su primer discurso en suelo francés, el Pontífice enumeró una a una las derivas que amenazan convertir la ciencia en “empresas lucrativas”.

cq5dam.thumbnail.cropped.1500.844 5

Foto: Vatican Media

Redacción (25/09/2026 09:10, Gaudium Press) Las manipulaciones genéticas, la maternidad subrogada, la compra de órganos y «la oferta de una muerte programada». El Papa León XIV enumeró una por una, en el Palacio del Elíseo y ante el presidente Emmanuel Macron, las derivas que, según advirtió, amenazan con convertir la ciencia y la técnica en «empresas lucrativas». Lo hizo en su primer discurso en suelo francés, pocas horas después de aterrizar en París.

El avión papal despegó de Roma-Fiumicino a las 7.58 y tomó tierra en el aeropuerto de París-Orly a las 9.56. Así comenzó el quinto viaje apostólico del pontificado, que llevará a León XIV a Francia y a la sede de la UNESCO hasta el 28 de septiembre, bajo el lema «para que el mundo tenga vida».

La vida, fundamento de todo derecho

El núcleo más contundente del discurso llegó cuando el Papa abordó la relación entre ciencia y sufrimiento. «Hoy existe la tentación de esperar de la ciencia una solución y un consuelo para todos nuestros sufrimientos», señaló, y advirtió que, cuando la ciencia y la tecnología «no están guiadas por la conciencia, pueden proponer soluciones inmediatas que parecen responder a los deseos y a los sufrimientos de los hombres y de las mujeres, pero que en realidad pueden alejarlos gravemente del bien al que aspiran profundamente».

A continuación concretó: «A veces constato con preocupación las derivas actuales de las sociedades que corren el riesgo de distorsionar la ciencia y la tecnología, transformándolas en empresas lucrativas que favorecen las manipulaciones genéticas, la maternidad subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada».

Antes había elogiado la labor asistencial de la Iglesia católica en Francia, desde San Vicente de Paúl hasta las instituciones sanitarias actuales. Según dijo, esa labor invita a «aprender a acoger la vida sin condiciones, a sostener la fragilidad con ternura, a acompañar con respeto y en la confianza recíproca cada etapa de la existencia, y a defender con valentía y compasión a quienes no tienen voz». Citando su discurso al Cuerpo Diplomático de enero, reiteró «con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de todo otro derecho humano».

El «paraíso de las máquinas»

El Papa situó esta reflexión en el marco de los derechos humanos. Recordó la Declaración Universal proclamada en París, en cuya redacción tuvo un papel destacado el jurista René Cassin, y las palabras de San Juan Pablo II, que la consideraba «un verdadero hito en el camino del progreso moral de la humanidad».

2

Foto: Vatican Media

De ahí pasó a la inteligencia artificial, tema de su primera encíclica, Magnifica humanitas. Evocó a Georges Bernanos y su advertencia sobre un «paraíso de las máquinas» dominado por la obediencia ciega y la irresponsabilidad. «Para no perder nuestra humanidad en medio del «paraíso de las máquinas» que invade y condiciona nuestra vida cotidiana, es urgente formar las mentes en un discernimiento ético, capaz de reconocer lo que es moralmente bueno», afirmó.

Una laicidad que no excluye

León XIV dedicó un pasaje amplio a la laicidad, cuestión especialmente sensible en Francia. «El cristiano comprometido en la vida pública, que actúa a la luz de su propia conciencia iluminada por la fe, no puede ser considerado un proselitista ni una amenaza para la unidad de la patria», sostuvo, porque «la verdadera laicidad no excluye la dimensión religiosa, sino que, al contrario, sabe sacar provecho de ella como recurso educativo».

Desde esa premisa defendió el lugar de la escuela católica en el sistema educativo francés. También afirmó que «una justa laicidad no consiste, por tanto, en excluir la religión de la esfera pública o de la educación», sino en que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen y unan sus fuerzas al servicio del bien común. Elogió además el trabajo de la Instancia de diálogo entre la Santa Sede, la Iglesia en Francia y el Gobierno francés, y citó la constitución conciliar Gaudium et spes sobre la «sana colaboración» entre la comunidad política y la Iglesia.

«La guerra no es inevitable»

La última parte del discurso se centró en la paz. El Papa agradeció la cooperación entre Francia y la Iglesia en favor de los cristianos de Oriente, con asociaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada y Œuvre d’Orient. Destacó también el Fondo para las escuelas de Oriente, que desde 2021 ha apoyado a más de doscientos sesenta centros educativos, entre ellos siete universidades en Líbano y la Universidad de Belén.

Recordando a San Juan XXIII y la encíclica Pacem in terris, reclamó la prohibición de las armas nucleares. Calificó de «errónea» la convicción, cada vez más extendida, de que poseerlas «constituye una garantía de seguridad». «La paz no es un equilibrio de fuerzas, sino que se construye cada día a través del diálogo y la justicia», afirmó. Pidió a los presentes que no se resignen nunca a la perspectiva de una guerra considerándola «inevitable», y expresó su deseo de que Francia trace «el surco de una paz desarmada y desarmante».

El Papa cerró su intervención devolviendo a Macron sus propias palabras a los obispos franceses en 2018: «una Iglesia que pretendiera desentenderse de las cuestiones temporales no cumpliría plenamente su vocación; y un presidente de la República que pretendiera desentenderse de la Iglesia y de los católicos faltaría a su deber». El público respondió con un largo aplauso.

Notre-Dame y las raíces normandas

El discurso comenzó con un recorrido por la historia francesa, desde San Ireneo y el bautismo de Clodoveo hasta el humanismo y la Ilustración. El Papa recordó que Francia está a menudo en sus oraciones y que él no olvida sus «orígenes familiares normandos y bearneses».

Se detuvo también en la restauración de Notre-Dame, que agradeció expresamente a Macron. La reapertura de la catedral no es solo «el coronamiento de una empresa técnica», dijo, sino «el símbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que lo que se creía destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboración de todos».

Macron: «La revolución digital no debe encadenar»

El Papa llegó al Elíseo a las 11.00, tras recorrer unos 19 kilómetros desde Orly entre repique de campanas. Allí lo recibieron con honores militares el presidente y su esposa, Brigitte Macron. Siguieron la fotografía oficial, el intercambio de regalos en el Salon des portraits y un encuentro privado.

En la Salle des fêtes, ante autoridades políticas y religiosas, empresarios, representantes de la cultura y del Cuerpo Diplomático, tomó primero la palabra Macron, que se centró en la laicidad y la inteligencia artificial. «El ser humano no debe estar atado a los números. La inteligencia artificial debe estar al servicio del hombre. La revolución digital no debe encadenar, sino liberar», afirmó. El presidente abogó por un organismo internacional que impida un oligopolio de las nuevas tecnologías. Horas antes había escrito en X que la visita «da testimonio de la fuerza de los lazos que unen a la Santa Sede y a Francia».

Tras el encuentro, el Papa se trasladó a la Nunciatura Apostólica para almorzar en privado.

Disculpas en el avión

Durante el vuelo, León XIV saludó a los periodistas y pidió disculpas personalmente a quienes lo acompañaron en su regreso de España por «un incidente ajeno a mí» que impidió volar juntos de vuelta a Roma. Dijo que viaja a Francia «como seguidor de Jesucristo que desea proclamar la paz, la paz de Cristo, por todo el mundo». En el telegrama enviado al presidente italiano, Sergio Mattarella, encomendó el viaje a la Virgen María.

Por la tarde, el Papa tiene previsto visitar la sede de la UNESCO, presidir las Vísperas en Notre-Dame con obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, y encabezar a las 21.00 una vigilia de oración con jóvenes en el Estadio de Francia de Saint-Denis.

Con información de Infocatólica.

Deje su Comentario

Noticias Relacionadas