martes, 06 de diciembre de 2022
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¿Qué sucede después de la muerte?

Los cristianos deben mantenerse firmes en dos puntos esenciales: la continuidad fundamental y la ruptura radical entre el presente y el futuro.

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Redacción (02/11/2022 10:05, Gaudium Press) El texto numerado a continuación se basa en la “Carta sobre ciertas cuestiones relativas a la escatología”, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. También contiene algunas transcripciones literales de este documento de la Curia romana. Puede transmitirse a las personas en duelo, como aliento y consuelo, porque demuestra que la muerte no es el final de todo, sino el comienzo de una nueva etapa de la vida humana.

1) Después de la muerte, existe la supervivencia y sustancia de un elemento espiritual, dotado de conciencia y voluntad. Así, el yo humano subsiste, mientras le falte el complemento de su cuerpo. Este elemento espiritual se llama el alma.

2) La manifestación gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo es esperada, pero considerada distinta y pospuesta en relación con la condición propia del hombre inmediatamente después de la muerte. Algunos teólogos llaman evo a ese “tiempo” entre la muerte y la resurrección de los muertos en el juicio final. En efecto, el tiempo (con principio y fin) se refiere al hombre en la tierra; la eternidad (sin principio y sin fin) es un atributo exclusivo de Dios y evo (comienza con la muerte y no tiene fin), propio del hombre, se define como la sucesión de actos psicológicos.

3) La resurrección de los muertos se refiere a todo el hombre, es decir, cuerpo y alma: para los elegidos no es sino la extensión de la resurrección de Jesucristo.

4) La Iglesia, en fiel apego al Nuevo Testamento y a la tradición, cree en la felicidad de los justos, que un día estarán con Cristo en el cielo. Cree también en el castigo eterno que le espera al pecador, que será privado de la vista de Dios, y en la repercusión de este castigo en todo su ser. Finalmente, cree en una eventual purificación de los elegidos, previa a la visión de Dios, muy diferente, sin embargo, del castigo de los condenados. Esto es lo que entiende la Iglesia cuando habla del infierno y del purgatorio.

5) Los cristianos deben mantenerse firmes en dos puntos esenciales: deben creer, por un lado, en la continuidad fundamental que existe, en virtud del Espíritu Santo, entre la vida presente en Cristo y la vida futura; por otra parte, hay que saber que hay una ruptura radical entre el presente y el futuro, por el hecho de que a la economía de la fe le sigue la economía de la plena luz; es decir, en el cielo estaremos con Cristo y veremos a Dios (1 Jn 3,2).

Por Edson Luiz Samplel

Presidente de la Comisión Especial de Derecho Canónico de la Subsección 116 de la Orden de Abogados del Brasil – SP.

Profesor del Instituto Superior de Derecho Canónico de Londrina.

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