sábado, 28 de mayo de 2022
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Santa Angela Merici, por quien Dios abre el camino de la educación femenina a gran escala

Un día tuvo una visión: contempló a doncellas subiendo al cielo por una escalera.

Redacción (27/01/2022 08:12, Gaudium Press) Hoy se celebra la memoria de Santa Ángela Merici, Virgen y Fundadora, quien nace en Lombardía en 1474, en un hogar pobre, donde fue educada cristianamente.

Sus padres murieron siendo ella muy joven, de 10 años, por lo que fue llevada al cuidado de un tío acomodado que vivía en Saló.

Cuando tenía 13 años fallece su hermana mayor, que era para ella su madre, lo que es un fuerte golpe. Como no había recibido los últimos sacramentos, ella se pregunta por su salvación eterna, y tiene entonces la primera de sus muchas visiones, que le ratifica la salvación de su querida hermana.

Toma el hábito de terciaria franciscana siendo aún muy joven, y lleva una vida austera, a imitación de su patrono San Francisco.

Muerto su tío regresa a su ciudad natal a los 22 años, y visitando las familias se conmueve de la gran ignorancia de los niños, también ignorancia de la doctrina cristiana. Tocada por esa realidad, habla con algunas amigas sobre el asunto, quienes también eran terciarias franciscanas o personas de la clase social de Santa Ángela. Iba así cuajando el carisma de la futura orden.

Empiezan los encuentros educativos con las niñas

Guiadas por Ángela, ella y sus amigas empiezan a reunir niñas de la vecinanza y a educarlas con sistematicidad. La obra comienza a crecer, adquiere prestigio y se invita a Ángela a replicarla en Brescia, ciudad más importante.

Allí la aloja un noble matrimonio al que había consolado en circunstancias difíciles, y por medio de ellos influye en la alta sociedad de la ciudad, formando un devoto círculo de damas y caballeros.

Un día es invitada a acompañar a una joven pariente a Tierra Santa y ocurre algo misterioso: cuando llega a Creta queda ciega. Pero fuerte en su empeño, viaja a Tierra Santa así, y al regreso, otra vez en Creta recupera la vista.

Tuvo que dejar Brescia por el arribo de las tropas de Carlos V, y a su regreso, la gente la recibe con aclamaciones, lo que muestra ya su fama de virtud. Se afirma que poco después de su regreso, mientras asistía a misa, entró en éxtasis y estuvo largo tiempo suspendida en el aire.

Años antes, cuando estaba en su natal Desenzano, había tenido una visión y veía a unas doncellas que subían al cielo por una escala luminosa, mientras una voz le decía: “Ten buen ánimo, Ángela, porque antes de morir vas a fundar una compañía de doncellas como las que acabas de ver”. Era el anuncio explícito desde lo alto de la fundación de su comunidad.

Hacia 1533 comienza a formar a algunas de sus amigas en una especie de noviciado informal. Finalmente, 12 de estas chicas se van a vivir con ella en una casa en las cercanías de la iglesia de Santa Afra, aunque hay otras que comienzan a recibir el espíritu de la fundadora viviendo en sus casas. Dos años después, 28 de estas jóvenes se consagran al servicio de Dios.

La Santa las pone bajo la protección de Santa Úrsula, a quien el pueblo veneraba como guía del sexo femenino. Por eso hoy se las llama Ursulinas. La intención de Dios era crear una orden femenina dedicada a la enseñanza, pero como esto era algo novedoso, la idea la fue aclimatando Dios lentamente en el pueblo. Las que fueron después religiosas al inicio no hacían votos, no usaban hábito, vivían en sus casas. Opus tuum fac: Dios fue haciendo su obra con habilidad y como a Él le placía.

Santa Ángela muere en enero de 1540. Fue canonizada en 1807.

Con información de El Testigo Fiel

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