sábado, 06 de marzo de 2021
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¿Se puede ser católico contra el aborto en su conciencia, pero promover el aborto como político?

Responden dos laicos acerca de la postura de Biden, en el Washington Post.

Foto: Casa Blanca

Washington (19/02/2021 09:44, Gaudium Press) ¿Se puede ser católico contra el aborto en su conciencia, pero promover el aborto como político, como dice Biden que es?

A esto respondieron en artículo de opinión Ramesh Ponnuru y Robert P. George, en columna publicada ayer por el Washington Post.

Ponnuru es miembro del American Enterprise Institute y columnista de Bloomberg Opinion, y George es profesor de Jurisprudencia en la Universidad de Princeton.

Después de mostrar que hay temas en los que legítimamente un católico puede opinar de forma diversa que otro, como por ejemplo el asunto de la inmigración o la regulación de mercados, resaltan que hay otro en los cuáles no, como por ejemplo la condena moral que la Iglesia hace de cualquier tipo de aborto provocado.

Serlo adentro y también serlo afuera

Pero el asunto se complica cuando personas como el actual presidente americano expresan que si bien él sabe que su fe le enseña que la vida humana comienza en la concepción, y declara que “yo lo acepto en mi vida personal”, él no le “impondrá eso” a otros. Y por tanto, esa no imposición de sus creencias a los demás le permitiría realizar toda la gigantesca promoción del aborto que está realizando.

Biden “quizá quiera sinceramente que nadie se proponga o realice un aborto y, en ese sentido, se ‘oponga personalmente’ a ello. No obstante, [con su política pro aborto] favorece excluir a una clase particular de seres humanos [los no nacidos] de la misma protección contra el homicidio que favorece para todos los demás. Habla a favor de esa injusticia y trabaja para promoverla”.

“Nada en la enseñanza de la iglesia sobre el aborto implica que sea el único tema que debería preocupar a los ciudadanos y funcionarios católicos. Tampoco impide trabajar con la administración de Biden en iniciativas que parecen promover el bienestar general, o recomendarlo cuando se lo merezca. Sin embargo, estamos obligados a decir la verdad sobre el aborto y lo que la iglesia realmente enseña al respecto: decírselo a nuestros compañeros católicos y a todos los demás. Se lo debemos a los no nacidos. Se lo debemos a nuestros conciudadanos de una nación comprometida con la ‘justicia para todos’. Y se lo debemos, también, al propio presidente Biden, quien en este tema es culpable de una profunda injusticia”, expresan Ponnuru y George.

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