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El Espíritu Santo es el que nos conduce a la santidad, dijo el Papa en el Regina Coeli
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21 de Mayo de 2018 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Lunes, 21-05-2018, Gaudium Press) El Regina Coeli de ayer, en la Plaza de San Pedro, tenía también la nota especial de que era rezado el día en que la Iglesia celebraba la llegada del Espíritu Santo a los apóstoles y discípulos, Pentecostés.

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Por ella el Papa trató -en la meditación del Regina Coeli, ayer en la Plaza de San Pedro- de la acción del Espíritu Santo en la santificación de las almas.

Es el Espíritu Santo "la fuente de la santidad, que no es el privilegio de unos pocos, sino la vocación de todos".

A su vez, es Jesús el "mediador y garante de la efusión perenne del Espíritu", -expresó el Papa Francisco- y para ello recordó algunas profecías realizadas en Jesucristo. Es el caso de Ezequiel, cuando dice: "Pondré mi espíritu dentro de ustedes y les haré vivir de acuerdo con mis leyes y les haré observar y poner en práctica mis normas". [...] Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios "(36: 27-28). Y también a través del profeta Joel, cuando proclama: "Derramaré mi espíritu sobre todos los hombres, y se convertirán en profetas vuestros hijos e hijas". [...] Incluso sobre los esclavos y esclavas en aquellos días derramaré mi espíritu. [...] Quien invoque el nombre del Señor será salvo "(3.1-2.5). Cualquiera que invoque el nombre del Señor, será salvado" (3,1-2.5).

La santidad es alcanzada por "todos aquellos que se abren a la acción del Espíritu Santo y se esfuerzan en serle dócil".

Cuando el hombre se abre a la acción del Paráclito, "vence la sequedad, abre los corazones a la esperanza, estimula y favorece la maduración interna en la relación con Dios y el prójimo". En este contexto - puntualizó el Papa - San Pablo nos dice: "El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio".

El Papa concluyó sus palabras pidiendo a la Virgen "que obtenga hoy un Pentecostés renovado para la Iglesia", "nos dé la alegría de vivir y dar testimonio del Evangelio" e infunda en nosotros "un intenso deseo de ser santos para la mayor gloria de Dios".

Con información de Vatican News

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El Espíritu Santo es el que nos conduce a la santidad, dijo el Papa en el Regina Coeli

Ciudad del Vaticano (Lunes, 21-05-2018, Gaudium Press) El Regina Coeli de ayer, en la Plaza de San Pedro, tenía también la nota especial de que era rezado el día en que la Iglesia celebraba la llegada del Espíritu Santo a los apóstoles y discípulos, Pentecostés.

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Por ella el Papa trató -en la meditación del Regina Coeli, ayer en la Plaza de San Pedro- de la acción del Espíritu Santo en la santificación de las almas.

Es el Espíritu Santo "la fuente de la santidad, que no es el privilegio de unos pocos, sino la vocación de todos".

A su vez, es Jesús el "mediador y garante de la efusión perenne del Espíritu", -expresó el Papa Francisco- y para ello recordó algunas profecías realizadas en Jesucristo. Es el caso de Ezequiel, cuando dice: "Pondré mi espíritu dentro de ustedes y les haré vivir de acuerdo con mis leyes y les haré observar y poner en práctica mis normas". [...] Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios "(36: 27-28). Y también a través del profeta Joel, cuando proclama: "Derramaré mi espíritu sobre todos los hombres, y se convertirán en profetas vuestros hijos e hijas". [...] Incluso sobre los esclavos y esclavas en aquellos días derramaré mi espíritu. [...] Quien invoque el nombre del Señor será salvo "(3.1-2.5). Cualquiera que invoque el nombre del Señor, será salvado" (3,1-2.5).

La santidad es alcanzada por "todos aquellos que se abren a la acción del Espíritu Santo y se esfuerzan en serle dócil".

Cuando el hombre se abre a la acción del Paráclito, "vence la sequedad, abre los corazones a la esperanza, estimula y favorece la maduración interna en la relación con Dios y el prójimo". En este contexto - puntualizó el Papa - San Pablo nos dice: "El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio".

El Papa concluyó sus palabras pidiendo a la Virgen "que obtenga hoy un Pentecostés renovado para la Iglesia", "nos dé la alegría de vivir y dar testimonio del Evangelio" e infunda en nosotros "un intenso deseo de ser santos para la mayor gloria de Dios".

Con información de Vatican News


 

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