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No basta no hacer el mal, sino que es preciso hacer el bien, dijo el Papa en el Ángelus
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13 de Agosto de 2018 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Lunes, 13-08-2018, Gaudium Press) No basta no hacer el mal, sino que es preciso hacer el bien, es el resumen de la catequesis del Papa ayer en el Ángelus dominical, en una abarrotada Plaza de San Pedro. El Papa meditó particularmente la segunda lectura del día, Domingo XIX del Tiempo Ordinario: "No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención" (Ef 4,30).

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¿Cómo se entristece al Espíritu Santo? Primero, haciendo el mal prohibido; pero también no haciendo el bien debido. Los cristianos han recibido, primero en el Bautismo y luego en la Confirmación, al Divino Paráclito. Él habita dentro de nos. Pero para que no lo entristezcamos y expulsemos, es preciso vivir de manera coherente con las promesas del Bautismo, renovadas en la Confirmación: Debemos renunciar al mal, y adherir al bien.

Renunciar al mal es decir "no" a las tentaciones, al pecado, a satanás, explicó el Pontífice. Es vivir a plenitud esa "vida nueva que nos ha sido dada en el Bautismo y que tiene al Espíritu como fuente". Vivir esa vida nueva, lleva, como exhorta el Apóstol Pablo, a "quitar del propio corazón ‘toda amargura, arrebatos, ira, gritos e insultos y toda clase de maldades'" (v. 31).

Pero también hay que hacer el bien.

Por eso San Pablo también indica que: "Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo" (v. 32). Cuantas personas no hacen el mal, pero ni siquiera hacen el bien, afirmó el Pontífice. . "Esta actitud -expresó- es contraria al Evangelio, y es contraria también a la índole de ustedes jóvenes, que por naturaleza son dinámicos, apasionados y valientes". En el Ángelus había muchos jóvenes que visitaban al Papa provenientes de las diversas diócesis de Italia.

Hacer el bien es también oponerse al mal, señaló Francisco.

Es preciso hacer presencia donde el mal se difunde; porque el mal se difunde donde faltan cristianos audaces que se opongan con el bien, "caminando en la caridad", según la exhortación de San Pablo.

El Papa concluyó su meditación, pidiendo a la Santísima Virgen que "nos sostenga con su materna intercesión, para que cada uno de nosotros, cada día, con los hechos, pueda decir ‘no' al mal y ‘si' al bien".

Con información de Vatican News

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No basta no hacer el mal, sino que es preciso hacer el bien, dijo el Papa en el Ángelus

Ciudad del Vaticano (Lunes, 13-08-2018, Gaudium Press) No basta no hacer el mal, sino que es preciso hacer el bien, es el resumen de la catequesis del Papa ayer en el Ángelus dominical, en una abarrotada Plaza de San Pedro. El Papa meditó particularmente la segunda lectura del día, Domingo XIX del Tiempo Ordinario: "No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención" (Ef 4,30).

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¿Cómo se entristece al Espíritu Santo? Primero, haciendo el mal prohibido; pero también no haciendo el bien debido. Los cristianos han recibido, primero en el Bautismo y luego en la Confirmación, al Divino Paráclito. Él habita dentro de nos. Pero para que no lo entristezcamos y expulsemos, es preciso vivir de manera coherente con las promesas del Bautismo, renovadas en la Confirmación: Debemos renunciar al mal, y adherir al bien.

Renunciar al mal es decir "no" a las tentaciones, al pecado, a satanás, explicó el Pontífice. Es vivir a plenitud esa "vida nueva que nos ha sido dada en el Bautismo y que tiene al Espíritu como fuente". Vivir esa vida nueva, lleva, como exhorta el Apóstol Pablo, a "quitar del propio corazón ‘toda amargura, arrebatos, ira, gritos e insultos y toda clase de maldades'" (v. 31).

Pero también hay que hacer el bien.

Por eso San Pablo también indica que: "Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo" (v. 32). Cuantas personas no hacen el mal, pero ni siquiera hacen el bien, afirmó el Pontífice. . "Esta actitud -expresó- es contraria al Evangelio, y es contraria también a la índole de ustedes jóvenes, que por naturaleza son dinámicos, apasionados y valientes". En el Ángelus había muchos jóvenes que visitaban al Papa provenientes de las diversas diócesis de Italia.

Hacer el bien es también oponerse al mal, señaló Francisco.

Es preciso hacer presencia donde el mal se difunde; porque el mal se difunde donde faltan cristianos audaces que se opongan con el bien, "caminando en la caridad", según la exhortación de San Pablo.

El Papa concluyó su meditación, pidiendo a la Santísima Virgen que "nos sostenga con su materna intercesión, para que cada uno de nosotros, cada día, con los hechos, pueda decir ‘no' al mal y ‘si' al bien".

Con información de Vatican News


 

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