El próximo verano León XIV la volverá a usar como residencia estival de los papas.
Fotos: Vatican News
Redacción (17/04/2026 10:14, Gaudium Press) El Palacio Apostólico de Castel Gandolfo cerrará sus puertas al público a partir del próximo mes de julio para recuperar su función original como residencia estival de los Pontífices. La decisión, según fuentes consultadas por la agencia Rome Reports, obedece a la voluntad de facilitar el traslado definitivo de León XIV a la sede oficial durante los meses de verano, poniendo fin a la etapa museística inaugurada por el Papa Francisco en 2016.
Las entradas para visitar el complejo, situado en los Castelli Romani a orillas del lago Albano, solo están disponibles en la web oficial hasta el 30 de junio. Para julio y agosto, en plena temporada alta turística, la venta aparece bloqueada, al igual que para los meses posteriores.
Razones de seguridad tras el traslado
Hasta ahora, León XIV se ha alojado durante sus visitas semanales en Villa Barberini, un emplazamiento que presenta serias limitaciones para la seguridad de un jefe de Estado. La villa se encuentra en medio de una calle, con una entrada estrecha y abierta al tránsito de vehículos y peatones. Cada vez que el Papa entra o sale del recinto, multitudes se congregan en la puerta sin que existan, más allá de la escolta personal, medidas de seguridad adicionales para prevenir posibles incidentes.
El proyecto para reconvertir el museo en residencia fue presentado al propio León XIV, que lo ha aprobado. Las obras de adecuación comenzarán en mayo, aunque no se trata de una reforma estructural de gran envergadura. El edificio se encuentra en excelentes condiciones tras sus años como espacio expositivo, por lo que bastará un acondicionamiento general para hacer las estancias nuevamente habitables.
Un respiro semanal para el Pontífice
Para León XIV, Castel Gandolfo representa mucho más que una residencia oficial: es su pausa semanal. El Papa acude cada lunes por la tarde y regresa al Vaticano los martes, un tiempo que dedica tanto al ejercicio físico como al espiritual. «A mí me sienta muy bien una pausa durante la semana que ayuda mucho», ha confesado el Pontífice, que aprovecha las instalaciones para practicar tenis y natación.
Con este traslado, León XIV se convertirá en el decimosexto Papa en veranear en la residencia oficial de Castel Gandolfo, un lugar cargado de historia pontificia.
De museo a residencia: el paréntesis de Francisco
En 2016, Francisco decidió abrir al público las estancias del Palacio Apostólico que ningún visitante había visto antes: la habitación del Papa, su capilla personal, el estudio privado, la biblioteca donde se recibió a mandatarios y personalidades, la sala del consistorio y la del trono. Desde 2021, los jardines también fueron accesibles mediante un tren ecológico que permitía recorrer los vestigios romanos, las viñas papales, los invernaderos, la granja y el helipuerto.
Esas estancias, que durante casi una década mostraron al turista la intimidad de la vida papal, volverán a cerrarse al mundo para acoger la vida privada y de oración del Sucesor de Pedro.
Un palacio con siglos de historia pontificia
La vinculación de la colina de Castel Gandolfo con el poder es antigua. Urbano VIII fue, según la tradición, el primer Papa en veranear allí, siguiendo una costumbre adquirida en su época de cardenal. Los Pactos de Letrán de 1929 ratificaron la propiedad papal del conjunto, y en 1934 se instaló en la villa el Observatorio Astronómico vaticano.
El palacio fue refugio predilecto de Juan Pablo II, que lo bautizó como «Vaticano II» y mandó construir una piscina. Benedicto XVI también residió allí y se trasladó a Castel Gandolfo la tarde del 28 de febrero de 2013, al hacerse efectiva su renuncia al pontificado. Dos Papas fallecieron entre sus muros: Pío XII en octubre de 1958 y Pablo VI en agosto de 1978.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Pío XII utilizó el palacio y los jardines como hospital para refugiados y heridos. La propia habitación papal se destinó a paritorio: unos cuarenta niños nacieron allí, y en la localidad aún se les recuerda como los «niños del Papa».
Con información de Infocatólica





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