lunes, 18 de enero de 2021
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El Papa mostró la eficacia de la Oración de Alabanza a Dios en medio de las dificultades

En la audiencia general Francisco continuó con sus catequesis sobre la oración, y puso el ejemplo del Cántico de las Criaturas de San Francisco.

Ciudad del Vaticano (13/01/2021 11:32, Gaudium Press) En la audiencia general de hoy, el Papa trató de la eficacia salvífica de la Oración de Alabanza, basado en el texto de San Mateo (11, 25-28):

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”.

“Jesús se siente hijo del Altísimo – expresó Francisco. Y después Jesús alaba al Padre porque favorece a los pequeños. Es lo que Él mismo experimenta predicando en los pueblos: los ‘sabios’ y los ‘inteligentes’ permanecen desconfiados y cerrados, hacen cálculos, mientras que los ‘pequeños’ se abren y acogen el mensaje. Esto solo puede ser voluntad del Padre, y Jesús se alegra”.

Dijo el Pontífice que nosotros, en “nuestras derrotas personales”, incluso en “las situaciones en las que no vemos clara la presencia de Dios, cuando parece que el mal prevalece y no hay forma de detenerlo”, debemos seguir haciendo oración de alabanza a Dios.

La salvación que viene con la alabanza

Alabando, somos salvados, expresó Francisco y recordó “un texto de la liturgia eucarística que invita a rezar a Dios de esta manera”: «Aunque no necesitas nuestra alabanza, tú inspiras en nosotros que te demos gracias, para que las bendiciones que te ofrecemos nos ayuden en el camino de la salvación por Cristo, Señor nuestro». “La oración de alabanza nos sirve a nosotros”, pues, como la define el Catecismo, ella es una participación “en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria”. Así, “debe ser practicada no solo cuando la vida nos colma de felicidad, sino sobre todo en los momentos difíciles, en los momentos oscuros, cuando el camino sube cuesta arriba”.

Por medio de la oración de alabanza aprendemos que “a través de esa cuesta, de ese sendero fatigoso, de esos pasajes arduos, se llega a ver un panorama nuevo, un horizonte más abierto”. “La alabanza es como respirar oxígeno puro: te purifica el alma, te hace mirar más allá, no quedas encerrado en el difícil y oscuro momento de las dificultades”.

El Cántico de las Criaturas de San Francisco

El Papa ejemplificó con el Cántico de las Criaturas de San Francisco, compuesto cuando él casi sufría de ceguera.

El Santo de Asís sentía en su alma “el peso de una soledad que nunca antes había sentido”, pues el mundo no había cambiado desde el inicio de su predicación. También percibía que se acercaba la muerte y en ese momento que podría ser de “desilusión extrema” y de “percepción del propio fracaso”, San Francisco reza alabando al Señor: “Laudato si’, mi Señor…”.

Francisco alaba a Dios por todo, por todos los dones de la creación, y también por la muerte, que con valentía la llama ‘hermana’, ‘hermana muerte’. Estos ejemplos de los santos, de los cristianos, también de Jesús, de alabar a Dios en los momentos difíciles, abren las puertas de un camino muy grande hacia el Señor y nos purifican siempre. La alabanza siempre purifica”.

En los momentos de dificultad, se debe tener el coraje de decir: “Bendito eres, oh Señor”.

Con información de Vatican News.

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